Correr de local, con familia, amigos e hinchas alentando y esperando compartir un festejo, quedará para el año que viene. Bebu Girolami corrió con la sexta fecha del WTCC en Termas de Río Hondo, condicionado por un medio mecánico que no le permitió mostrar su velocidad, acaso la mayor virtud que lo ha caracterizado en toda su campaña deportiva.

El problema de vibración fuerte en la dirección, que generaba una fuerte subvirancia en la salida de las curvas, se había resuelto parcialmente cuando el equipo consiguió que el volante no “se ponga pesado” durante las pruebas de clasificación. Sin embargo el problema seguía comprometiendo el desempeño del auto en pista, ya que con menos velocidad y más ángulo de dirección en cada viraje, el tiempo de vuelta no podía ser similar al de sus compañeros de equipo.

En la primera carrera, a 11 vueltas, Bebu se ubicó quinto en la primera curva, superando a Esteban Guerrieri, que no había podido largar bien. Sin embargo, pronto su compatriota lo dejó atrás, lo que dejaba al cordobés con uno de sus compañeros de equipo, Nicky Catsburg detrás de su Volvo. Tal como ocurre en las últimas carreras, Girolami dio paso al holandés y quedó séptimo, pero entonces, un toque entre Thed Björk y Guerrieri, retrasó al sueco, y Bebu tuvo que esperar que recupere el puesto, siendo superado entonces por dos autos más. Caía al noveno lugar momentáneamente en apenas tres vueltas de carrera.

En ese momento, el display de marchas se puso en R (Retroceso) y al pedir información al equipo, el argentino fue instruido para resetear el sistema de su auto. Pero al hacerlo, el motor no volvió a encenderse y debió abandonar a pocos metros de la entrada de boxes.

Solucionado en principio para la carrera principal, Girolami salió a pista a verificar el correcto funcionamiento del dispositivo de cambio de marchas, y comprobó que pronto empezó a fallar nuevamente. Una vez en la grilla, el equipo intentó revisar y reparar el sistema, y sin certeza de cuál era la raíz del problema, llegaron a evaluar si era conveniente largar la carrera. Finalmente se decidió dar inicio con el auto del argentino, asumiendo un riesgo si el auto quedaba parado en la largada.

Girolami pudo largar y hasta superar a Guerrieri nuevamente, pero en una vuelta, el Chevrolet Cruze del piloto capitalino lo superó nuevamente pasando al sexto lugar otra vez, tal como había salido. Tras algunos giros, Mehdi Bennani también superó a Girolami, que venía con muchas vibraciones nuevamente en el Volvo, situación que comentó por radio con el equipo. El problema llegó a tal punto, que empezó a buscar otras formas de recorrer algunas curvas, en un cambio más alto, y allí apareció un mejor funcionamiento haciendo algunas curvas lentas en cuarta velocidad, lo que le permitió comprobar que sin esa vibración, el auto tiene un excelente comportamiento, ya que consiguió alcanzar a Bennani y atacarlo para recuperar el puesto, que para ese entonces era el quinto, puesto que Nicky Catsburg había tenido problemas y debió parar en boxes.

Le faltó poco a Girolami para superar al Citroën y ser top 5, lo que hubiera sido un verdadero premio para un piloto que corrió con el corazón y la determinación de un profesional, pero con un medio mecánico que no le permitió mostrar su nivel.

DECLARACIÓN DE BEBU GIROLAMI

“Di lo mejor de mí, pero tuvimos problemas con la transmisión en las dos carreras. Le pido disculpas a mis seguidores, amigos y familia, que no pude darles un podio. Este ha sido un fin de semana de muy mala suerte para el equipo en general. Pero no tengo dudas que estaremos más fuertes en China, donde espero poder volver al podio nuevamente.”